viernes, 26 de agosto de 2016

Motivos para enamorarse de vos

     Si me preguntás por qué yo me enamoré de vos, tengo unos cuantos motivos:
Me enamoré de vos porque a partir de aquel llamado telefónico de un supuesto extraño sentí unas incomprensibles ganas de abrazarme a  tu voz;
Me enamoré de vos porque desde la primera vez que me diste un beso, perdí  la noción del tiempo  y del espacio, aunque yo sea la primera (o la única de los dos) en recordar (te) el aniversario, la fecha y hora exactas de ese momento mágico;
Me enamoré de vos porque cuando me dás la mano, me siento a salvo,  independientemente de si estamos en un cine, en un recital, en una ambulancia, en un colectivo, en un hospital, en un parque o en un sillón, es que en cuanto me dás la mano  o tan sólo caminás al lado mío, la verdad es que me sentiría segura y protegida hasta en el barrio más peligroso del mundo;
Me enamoré de vos porque al lado tuyo, dentro de la complejidad que puede existir en la cotidianidad entre dos seres humanos, aprendo mucho más que de todos los gurúes que he conocido, mucho más que de todos los libros de autoayuda , de misticismo y de espiritualidad que he leído. Es que con vos comprendo mucho de la dimensión práctica del amor, mucho más de la acción concreta, mucho más de la experiencia directa, que del texto poético;
Me enamoré de vos porque cuando me dás  un abrazo, siento esa profunda  paz que siempre esperé encontrar en un templo o en alguna técnica de meditación;
Me enamoré de vos porque desde que empezaste a tomarme un poquito de cariño, este mundo… ya me parece otro;
Me enamoré de vos porque más allá de tus mambos y de los míos, más allá de mis sombras, de mis miedos y de tus aspectos oscuros, simplemente, me enamoré de vos, como un acto reflejo; 
Me enamoré de vos porque mi amor por vos, amor mío, es tan intenso, que cuando te veo feliz yo también me alegro, y cuando te veo o te siento triste o angustiado, a mí también me duele el pecho;
Me enamoré de vos, porque más allá de nuestros puntos de acuerdo y desacuerdo, porque más allá de nuestros gustos y no gustos en común,  el amor es mucho más contundente que todo lo que pensamos.
Me enamoré de vos, porque el amor, es sólo una cuestión de amor.
Te amo. 



domingo, 7 de agosto de 2016

Viajar de a dos

Siempre he creído que las mejores cosas son las que no se pueden hacer estando solos,
como subirse a una escalera y sostenerla al mismo tiempo, 
 como ir al cine y que otra mano sujete  tu mano, 
como confesarle a una persona todos tus miedos, tus traumas y tus sueños y que esa persona, también te comparta los suyos, 
como despertarte  asustado de una pesadilla y poder contárselo a alguien de inmediato, 
como enfermarse y contar con  alguien que te acompañe al médico, alguien que te alcance a la cama el té y los antibióticos,
como disolver todas tus angustias en un abrazo, 
como sentirte un poquito útil en el proceso evolutivo de un otro que además de dejarse ayudar a ayudarse a sí mismo, 
también contribuye a tu propia expansión y crecimiento enseñándote a que puedas ayudarte vos, a vos;
lo que sucede es que a veces nos perdemos en lo mundano,
en el gordo y el gorda de cada día; en el sexo y las series; en el decir te amo desde un bonito discurso sin acción  tan profunda al respecto. Y gastamos tanta energía y tanto tiempo en todo eso, que no nos damos cuenta de que estar juntos tiene que ser para algo mucho más elevado, para algo mucho más trascendental que todo eso que se plasma en lo cotidiano, que por supuesto, también es mágico y valioso. Necesitamos asumir que la pareja es mucho más que pasar el tiempo juntos, es una oportunidad para salirnos del ego y tratar de ayudar al otro, es mirarse por dentro, hacer introspección, preguntarse: qué carajo pasa con uno, qué está haciendo mal uno si no está todo bien con el otro?, es estar dispuesto a aceptar verdades muy duras, negativas y oscuras de uno mismo para poder transformarlas en algo positivo y luminoso, en lugar de proyectar toda la responsabilidad en el que tenemos enfrente para darle el valor que se le dá a  un maestro, es ser conscientes de que somos espejos, de que tenemos una incidencia total en el tipo de vínculos que tenemos, es hacernos cargo de que somos los creadores de lo que vivimos, es recibir con serenidad los planteamientos del otro, con menos ego y con más corazón, con menos egoísmo y con más amor, con menos mente y más alma; es estar dispuesto a suavizar el propio carácter, dulcificarlo en función y en pos de no lastimar con palabras ni con gestos, es estar dispuesto a vibrar tanto, pero tanto, tantísimo amor hacia otro ser como para motivarlo a ser mejor y elevar su vibración, amar no únicamente su aspecto luminoso sino también saber abrazar tiernamente su lado oscuro y adorarlo hasta en su costado más desastroso o desorganizado, mirar con buenos ojos aquello que de otro ser humano,  nos resulta mentalmente "malo" e incluso tomarlo con un poco de sentido del humor.  Y hoy creo que solamente con un montón de amor y con muchísimas ganas de hacer trabajo interno y externo por parte de ambas partes puede llegar a ser muy lindo, purificador y sanador viajar de a dos. De lo contrario, si no está toda esa entrega,  toda esa paciencia y todo ese compromiso y esas ganas indestructibles de hacerle un inmenso bien al otro y de mejorarse uno, es mucho más sano y preferible viajar solo. Pero una parte de mí está segura (o quiere estarlo) de que uno puede amar tan fuerte a alguien como para destrozarle todos sus miedos y darle tanta luz como para que sus sombras se terminen iluminando. No hay nada más poderoso que la intención sincera y bien canalizada de cada uno. Ya verás, que el amor, es mucho más contundente que todo lo que pensamos.