miércoles, 21 de octubre de 2015

Aprendí

Tres años sin escuchar tus frases de buen día a la mañana, o al despertarme, tres años sin dormir con tu perro a mis pies, sin sentir tus abrazos por las noches, sumados a estos 30 días sin verte, me han enseñado mucho acerca de la nostalgia y de las eternidades. Me han enseñado un montón sobre los amores imposibles; sobre la aceptación de todo lo que es, tal cual es... Me han enseñado bastante sobre el amor incondicional, sobre amar profundamente a alguien aunque no te beneficie en nada amar a ese ser y sobre ser capaz de transmutarte en todas las formas de existencia que el otro necesite (creo que por eso fui tu madre, tu hermana, tu mejor amiga y algunas veces, tu mujer). 
Pero también aprendí a soltar lo que no hace bien, aunque te encante. Y vos, me vas a encantar siempre... Pero aprendí a abrirme a esa idea de fijarme cada tanto en alguien de mi edad, que sea buena persona y que me quiera bien. Puede que un día esa idea hasta se materialice. Porque cada vez que me dejo querer un poco (de a ratos, muy fugaces) ese huequito en el pecho que me dejaste deja por un segundo de dolerme y se siente increíble. 

Quiero

Quiero ser libre, pero no con esa libertad de hacer lo que uno quiere, no con esa falsa libertad que siempre tuve, quiero ser libre del miedo, libre de repetir patrones emocionales inútiles, libre de sistemas de creencias que no sirven, libre de que me importe tanto como llega al otro lo que sale de mi ser (porque eso, no me deja SER), libre de lo ridículo de que me interese tanto no ridiculizarme, libre de apegarme tanto al brillo de otra gente, porque ver auras ajenas no sirve de nada si no sentís tus propias luces. Quiero ser libre porque estoy cansada, pero por suerte, a veces uno se cansa tanto de uno mismo, que puede florecer.

lunes, 12 de octubre de 2015

floreciendo


vos, me dás un beso como quien planta una semilla, de la flor del amor tierno 

sábado, 3 de octubre de 2015

Vicio espiritual

Hay vicios energéticos que ensucian el alma
como ser adicto a hablar mal de los demás ;
como contar historias que no corresponden ser contadas
(porque no nos pertenecen, porque saberlas, no las hacen nuestras);
como llevar y traer informaciones innecesarias ;
como desconectar de la esencia interna para conectarse con las trivialidades y las pavadas;
como considerar la opinión ajena más trascendente que la propia y vivir más pendientes de qué dirán que del qué sentiré, o del qué me pasa;
como entretenerse con palabras bonitas en lugar de dejarse atravesar por lo que expresan;
como hablar del amor al cambio y no permitirse nunca ni cambiar ni amar;
como estar más atentos del procedimiento ajeno que del propio accionar;
como propiciar una atmosfera negativa, densa, oscura al interactuar con otros por elegir temas de conversación tan desgastados que aburren, agotan y desgastan la energía personal ;
como sostener relaciones que bajan nuestro nivel vibracional, en lugar de elevar nuestra luz y ayudar a que se expanda;
como banalizar el lenguaje, en lugar de hacer brillar de significado el estar diciendo:
LIBERTAD, AMOR, COMPROMISO CON LA LUZ, CONCIENCIA, RESPONSABILIDAD, EVOLUCIÓN, ESPIRITUALIDAD, REVOLUCIÓN, reflexionando y actuando en consecuencia;
Y yo, siendo tan consciente de que las palabras crean realidades, no quiero hablar con alguien si no podemos diseñar poesías al charlar… ese es mi vicio espiritual, porque estoy segura de que la vida, es lo suficientemente hermosa como para que siempre haya algo bonito para hacer, para agradecer y/o de lo cual hablar.