domingo, 29 de julio de 2012

Revolución sanadora


Me estaba haciendo una interminable lista de preguntas:
Quién es la que persona que voy a dejar de ser mañana?
Cuántas partes de mí tienen que morirse para evolucionar?
Cuántas veces me tengo que suicidar para poder conectarme con el proceso de la vida?
Qué cantidad de muertes simbólicas tengo que atravesar?
Por cuántos procesos transformativos tiene que pasar mi cabeza?
Hasta qué punto debo dejar ir cosas, situaciones y personas, para  darle la bienvenida a otra gente, lugares y experiencias?

Quise concederme el deseo de ser yo misma, sin que mi deseo entrara en contraposición a los deseos ajenos.Quise vivir como si no existieran verdades contrapuestas. Es que tuve mucho miedo de romper el equilibrio familiar. Pero comprendí que destruir, también implica una forma crear. 

Fue todo tan jodido como decir: soy esto y  en esa explosión de sinceridad,destrabar la energía estancada en la garganta. 
Yo quiero,morirme en vida, para vivir en serio, quiero una revolución sanadora. 
Por eso, llevo años de duelo,años, tratando de superar la pérdida de mí misma. 


Si lo hago, es sólo porque sé que necesito anclarme, estar comprometida con lo que soy y con lo que amo, apoyar los pies sobre la sagrada tierra del mayor grado posible de auto- conocimiento y de auto-conciencia, dedicarme a bailar la liberadora danza de la sensibilidad total.  Es decir, no hacer ni decir nada, que realmente no sienta. 

Y también sé que lo hago, porque no me interesa ni me gusta, quedarme quieta, sentada en una silla, mirando por la ventana, llena de tristeza,  mientras el mundo gira. 

miércoles, 25 de julio de 2012

Hoo-Ponopono

Sos objeto de lenguaje poético, aunque pocas veces hayas logrado empezar y terminar un libro. Sos una hierofanía, una expresión física de lo sagrado,  alguien capaz de transmitir calor hacia los seres más fríos. Y tenés una presencia tan luminosa, que no podés dejar de llamar la atención, ni siquiera cuando te vestís totalmente de negro, porque hay algo en tu brillo, que lo sobrepasa todo...
Una vez me sentía tan llena de miedo que me creía con la necesidad de protegerme del mundo,  por eso ponía todo el tiempo un vidrio entre los demás y yo, para que nadie tocara lo que estaba detrás, para no correr riesgos de ningún tipo. Pero vos me abrazaste como si yo tuviera cinco años, me hiciste ver que estaba haciendo el ridículo y que la mayor protección que tiene el ser humano, es la expansión de amor. 

Y aunque casi siempre me porté como una chica rebelde que no te prestaba atención ni en lo más mínimo, cada vez que estoy triste, cierro los ojos, para conectarme con ese recuerdo tuyo...

Me habías advertido,  cada vez que sentías que estaba priorizando mucho más a mi grupo de amigos que a mi familia, que en la primer persona en quien  iba a pensar cuando me pasara algo fuerte iba a ser en mi madre ¿Y sabés qué?, tenías razón.  


A veces, para avanzar espiritualmente hay que hacer un retroceso. Miré para atrás y encontré esto, que  suelo no saber cómo medir al otro, ni mucho menos cómo darme cuenta, de lo que generan las actitudes que tengo. Eso también me lo habías dicho y nunca te había dado la razón al respecto.

Perdoname mamá.

Lo siento
Gracias
Te amo

lunes, 23 de julio de 2012

Referencia propia


La vida  hace mucho tiempo que me grita hacia dónde tengo que ir, a qué intuición debo escuchar y en dónde poner mi energía. 

Es tan claro, el camino que me pide el alma: hacer algo acorde a mi esencia.
Es tan fuerte, ese llamado de la verdadera naturaleza, que yo me pregunto: -¿hasta cuándo se sigue con el miedo, con las dudas? ¿y por qué me cuesta tanto vivir a pleno mi verdad? ¿hasta qué punto podré hacer el ridículo de escaparme de mi misma? ¿cuál es límite de la negación de cosas y situaciones, que están demasiado a la vista? 

Sólo quiero hacer lo que quiero y ser lo que soy, sin dañar.

¿Acaso la felicidad de uno, siempre tiene que ser un problema para los demás?

Hoy me asomé a los bordes de mi propia sombra. 

Y entendí que soy tan humana, que no puedo transmitís luz, sin hacer visibles mis partes oscuras. 


Mi mayor conflicto no consiste en generarle un dolor a otras personas con las decisiones que  yo decida tomar, el conflicto que me habita es no ver que son las interpretaciones y preferencias que tienen, y no lo que yo haga o deje de hacer, lo que realmente les hace mal. Mi error es insistir con esta absurda intención de buscar la llave que le abra la mente y el corazón, a la gente que me importa, en lugar de dejar que cada uno se abra cuando quiera, o cuando pueda...


Auto-reafirmarse, es no tomar  los pensamientos y sentimientos ajenos, como referencia propia.

Tus adoradas teorías


Me acuerdo del día en el que me viniste a decir que al final, no pudiste dejarla.

Me recuerdo a mi misma sentada en el piso delante tuyo sin poder parar de llorar, pero no llorando de amor, sino llorando de impotencia. Porque de amor no se llora, aunque la sociedad  haya querido inculcarnos que amar está asociado a sufrir por otra persona. En el fondo, sabemos que de amor se ríe, se abraza, se cuida. 

Esa noche, tuviste la fortaleza de admitir que sos un débil y no sé, si un débil por estar con alguien que no amás, o  por amar a una persona que no podés respetar...esa noche tuviste la sinceridad de reconocer que sos un mentiroso y  la honestidad de confesar que sos una farsa de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, que te mentías a vos, a mí, a ella. 
Esa noche, me subí a la bicicleta despidiéndome internamente de vos durante todo el camino hasta mi cama, mientras reflexionaba, pedaleaba y lloraba, porque mientras hacía todo eso, me daba cuenta de que no tenías la capacidad de querer a nadie, ni a mí, ni a ella, ni a vos, o que tenés una forma de "querer" bastante destructiva. Por eso  fue que preferí no volverte a ver ni a hablar, porque ya había escuchado todo lo que necesitaba saber y no me gustaba para nada, y porque la redundancia tiende a confundir cosas que están demasiado claras y situaciones que son muy obvias.

No se trataba de estar siendo poco compasiva, más bien  se trataba de que a vos podrá gustarte mucho más leer  filosofías occidentales y esconderte de todo tipo de filosofía oriental detrás de  tus creencias religiosas cristianas, de que podrás preferir renunciar al concepto de Karma, pero lamento comunicarte, que no va a alcanzar con pedir perdón para lavar tus culpas. El universo no tiene amnesia y   sería raro, insólito, que encuentres flores donde no sembraste una buena semilla. 

Si me fui a buscar la primavera tan lejos de tu casa, fue porque sé hacia donde voy y no puedo desviarme de lo que quiero de la vida. A mi no me gusta esconder la basura debajo de la alfombra y dejar que se pudra, no me gusta vivir una existencia en la que todo el tiempo entra en  total y constante contradicción lo que pienso, lo que siento, lo que hago y lo que digo, porque el amor, el amor no está escrito en el libro de Eric From que  leíste para aprobar Ética, el amor es una práctica y vos, no tenés el valor de vivir tus adoradas teorías, aunque me puedas explicar todos los capítulos de "El arte de amar".

Por eso es que todo lo que me decís lo escucho, pero llega al límite de un metro y ahí se queda,  ninguna de tus palabras me penetra... 


Y aunque insistís  en decir que para expresar lo que sentís por mí no te alcanzan las palabras, no te ofendas, pero me parece que "palabras" es lo que te sobra, que tenés la boca llena de fotocopias...


Creo que nos dan demasiado para leer en la carrera, que mi corazón necesita sentir lo que lee, sentir lo que estudia y  que con [en] vos, no es eso, lo que [me] pasa ...


jueves, 19 de julio de 2012

Con el cariño y el desprecio de siempre

Creo que esas primeras personas a las que uno llama por teléfono cuando le pasa algo malo o algo bueno, sólo  porque sabe que si está todo mal, van a  tratar de desocuparse rápidamente para acudir de inmediato a brindarnos su apoyo y que si está todo bien, se van a poner a celebrarlo como si fuera un logro propio, son los mejores amigos que uno  puede tener en el mundo.  
Por eso, celebro la imprevista intervención en mi existencia por parte de mi adorada, aunque el día que la conocí, haya pensado "ésta chica y yo nunca vamos a ser amigas", porque con el tiempo empezó a caerme muy graciosa toda esa violencia verbal que desparrama por la vida, ese despilfarro de talento  en  irse  más allá del  carajo en  puteadas. Mi corazón festeja saber que  ella está levantándome una ceja cada vez que se encuentra al borde de profetizarme alguna fatalidad, ya sea  política, económica, social, o espiritual, del mundo que nos circunda, pero que tiende a darse cuenta de cuándo y hasta de por qué estoy deprimida sin que yo se lo tenga que explicar, tanto como tiene el don natural de hacerme llorar de risa, en cualquier tipo de circunstancia, con su divina locura.


Y por eso también, siento un amor inmenso por Facu, un sentimiento que manifiesta la parte más posesiva de mi personalidad,  cada vez que reclamo su aparición en mi casa como tratándose de una necesidad vital, y sé que debe ser por su energía transmutadora, de  ángel humano de la guarda. Sé que debe ser por su forma de ser, dulce, amorosa, artística, pero al mismo tiempo fuerte y racional. 

Ellos son el mejor antídoto para mi tristeza y  la mayor prueba que pudo darme la vida,  de que el día del amigo es todos los días. Por eso no necesito de un día comercial para hacerles un regalo ni para programar una cena.

Los amo durante los 365 días del año, porque realmente no sé qué sería de mí  muchas veces sin ellos tratándome con el cariño y el desprecio de siempre, levantándome cuando estoy muy abajo y bajándome  a la tierra cuando estoy demasiado arriba. 

Traete a vos

Yo no voy  a cambiar  lo que sos. Vos no vas a cambiar lo que soy.

No obstante, si logramos tener eso totalmente claro, si llegamos a ese conocimiento verdadero, se transforma profundamente la dinámica de nuestra relación.

Y así es como entramos rápidamente en transición, preparando el viaje  hacia  un lugar desconocido, yéndonos directamente hasta ese espacio en el cual, la transparencia se hace cuerpo y el amor, es lo único que mueve cada uno de sus músculos. 

Se parece a una pérdida de criterio, esto, el hecho de pensar, sentir y decir, que lo que sea que esté pasando a nuestro alrededor no es algo ni bueno mi malo, sino  simplemente, lo que nos está pasando. Pero estoy segura de que hay mucho menos pensamiento crítico en entrar adictivamente  en estados de conflicto.

Tenemos que des-aprenderlo todo, e ir por el camino contrario al que nos indica el mundo, situarnos más allá del bien y del mal,  soltar los  condicionamientos psicológicos, alejarnos de las ideas que no nos dejan ser, ni  tampoco dejar ser espontáneos a los otros y recordar que lo que tiene el poder de estresarnos y la capacidad de suscitar nuestro mal humor,  no es lo que el otro hace o deja de hacer, sino la obstinada intención, de querer ajustar lo que es, a lo que preferimos.

Las cosas son como son. Y no importa cuántos pensamientos oscuros quieran alterar esa percepción.  El sol, sale para todos.

Ya sé, que a veces dejarlo todo atrás y empezar de cero, lleva su tiempo. Pero cuando lo hagas, no hace falta que traigas tus prejuicios. Traete a vos. 



Yo también me llevo a mí,  creo que sólo así, quizás nos crucemos... 






Sospecho que dejar que la vida, nos vuelva a juntar, es algo mucho más amplio de lo que pensamos.





martes, 17 de julio de 2012

Últimos divagues


No estoy en condiciones de definir, si lo que me están diciendo que debo hacer con mi vida está mal o bien. Sólo sé, que seguramente es lo más "recomendable" desde el conocimiento  que tienen y sé que además me están hablando desde tantos lugares diferentes a la vez, que no puedo escucharme, que me están diciendo tantas cosas juntas para "aclarar mi mente" que me confunden y que por esa razón, estoy optando por no ver a nadie.
Estoy triste y no necesito que me pregunten cosas que aún  ni siquiera a mi misma he  podido responderme y que seguramente no me respondí de tanto dejar que me pregunten, tampoco necesito escuchar cosas que ya sé: entre ellas: que soy un desastre, porque ellos no saben lo que significa no saber qué carajo hacer, ellos nunca en su vida dudaron, porque ellos nunca se equivocaron y siempre dieron pasos firmes, por eso no pueden perdonarme estos últimos divagues.
Quisiera poder vivir por inercia,  quisiera  tener un poco de interés por todo ese mundo de la casa, el perro,  los hijos,  pero no nací para hacer la ritual promesa de estar juntos hasta la muerte. No por soberbia ni por arrogancia, sino porque tengo  debilidades demasiado fuertes, aunque en realidad  no tenga en la cabeza toda la bohemia que quisiera tener.  Siento que la bohemia propiamente dicha, es una utopía que nunca hemos logrado ejercer, que el desapego extremo, se torna  imposible. La diferencia, es que estoy apegada a la contemplación de la poesía,  la música,  la pintura,  la fotografía,  la literatura, el cine, el teatro, la danza, la filosofía y de todo aquello que "no vende". Lo que tengo es una escala de valores invertida, al menos invertida en relación a los parámetros más frecuentes,  casi todo lo que para la mayoría es de índole primordial, en mi nivel de percepción es totalmente irrelevante, y lo que para mi es  trascendente, para la mayoría es algo insignificante... Para mí lo único que merece lágrimas es el arte,  pero no soy una insensible.
No es que nada me importe,  sino que me importan cosas diferentes, porque aunque esto de vivir contracorriente es ir al choque, tengo la necesidad irrefrenable de seguir un camino transparente.
Estoy demasiado cansada  física y mentalmente, como para saber qué tienen de constructivas todas esas "críticas constructivas" que cada vez que no me siento fuerte, me destruyen, y que cada vez que me siento bien, me parecen un chiste...
Entonces, cierro los ojos, respiro, e intento no perder el eje. Dejo circular un poco el aire y me siento mejor, 













o por lo menos,  un poco menos encerrada, un poco más libre y abierta a recibir sin dolor, lo que  sea que llegue.

domingo, 15 de julio de 2012

Eje filosófico

Voy en bicicleta, pedaleo sintiéndome al borde de la muerte todo el tiempo, esquivando la locura de los autos. 
Llego a casa y voy directo hasta  mi  pequeño altar, quemo algún incienso, me siento con las piernas cruzadas en un almohadón apoyado en el suelo, dejo caer la cabeza y la espalda hacia adelante y  hacia abajo, lloro si es que necesito sacarme algo negativo de adentro. He verificado, tan repetitivamente la violencia del mundo, que a veces, hasta me emociona  recibir la gratuita sonrisa de un extraño, que después de sonreírme sin aparente motivo, sigue su camino, como si no me hubiera hecho un regalo, como si no existiera un montón de gente que sin fundamento, trata mal a la kiosquera, al mozo, a la empleada de comercio. Veo a ese tipo de amables personas, que no sé ni quiénes son,  las veo alejándose de mí, como si esto que menciono, no estuviera instaurado. 
 Otras veces no resisto, estar frente al precipicio al cual  siento que mi ser es arrojado. Es lo que me pasa cada vez que  mis ojos se encuentran tan atormentados por lo que ven, que me voy totalmente hacia el piso, la realidad me dá tanto vértigo que pierdo mi eje filosófico  y siento un desgaste energético, un cansancio mental y físico, de todo... Después, intento salir de ahí  y volver a mi mundo espiritual,  y espero aprender a lidiar con lo no-lindo, sin sentir algo feo,  y espero también, seguir yendo hacia adelante sin que me duelan los músculos, no dejar nunca de rendirle culto a lo verdaderamente hermoso, aunque el curso de casi todas las cosas, se incline y me empuje, hacia el lado contrario... 
Y  tengo miedo de que empiecen a desaparecer de la totalidad de mi existencia y/o de las otras existencias que conozco, las conversaciones profundas, las visitas sin  motivos,  los encuentros entre amigos y todo eso que me llena por dentro. No quiero, que ese conjunto de hábitos, empiece a ser sustituido por gestos sin contenido amoroso. No quiero que dejemos de hablar de cómo estamos en el interior, aunque todos nuestros sentidos se encuentren muy estimulados para relacionarse solamente con lo externo.
Hay una permanente agresión allá afuera,una dinámica  en  la que  no quiero estar, a la que nunca quise darle mi apoyo,  quizás porque busco encontrar mi  punto medio... No quiero dar batalla aunque se estén matando a mi alrededor, sólo quiero defenderme de ésta constante falta de reflexión a la que tiende todo ser humano. 
Por eso, leo muchos [excesivos] libros al mismo tiempo y los estudio, aunque nadie me exija hacerlo, recorriendo sus capítulos minuciosamente, buscando los puntos de contacto entre uno y otro.  Por eso apago el celular, o lo ignoro cada vez que puedo dejar de escucharlo. Por eso, me visto de colores claros para moverme en ambientes oscuros. Por eso, enciendo velas y sahumerios. 




















Por eso, necesito sacarme las zapatillas, relajar los pies y sentarme en el piso. Por eso, escucho mantras y hago  meditación. Por eso, tengo amuletos de protección y llevo anillos en las manos. Por eso, me interesa aprender la diferencia entre lo que quiero y lo que verdaderamente necesito. Por eso, realizo el ritual obsesivo de respirar en silencio, un silencio tan indestructible, que no se deje romper por el ruido.  Y es ahí, donde por fin, dejo de traducir mis pensamientos al lenguaje del propio llanto y del enojo.  Es ahí donde me aquieto, donde centro mi energía en un solo espacio, el de la distancia que hay, entre cada inhalación y cada exhalación. 
 Luego de recuperar la calma, decido volver al caos, no porque me guste hacerlo, sino porque  no se puede [o al menos a mí me resulta imposible] estar totalmente en paz, aislándose de los conflictos. 

viernes, 13 de julio de 2012

Aún viendo tu luz


Si no sos cariñoso con vos mismo, ya no esperes que lo sea yo, ya no y ésta vez, va en serio. 
Llevo horas enteras de mi vida hablándote del amor propio, llevo más de un año de estar diciéndote que te quieras un poco, pidiéndote por favor, que ya no consumas sustancias que te hacen daño.  Recién te dije que "esas puertas desconocidas" que decís que se te abren drogándote,  se te pueden abrir yendo por otro lado, que podés ir al fondo de vos mismo haciendo meditación o recurriendo a otras formas de purificación. Pero claro, "no porque yo no crea que no dá, va a estar mal", debe ser que yo no tengo la cabeza taaan abierta como para entenderlo, el límite de mi comprensión debe ser que no me drogo. Pero aunque no lo haga, aunque no me drogue, cada tanto entro en estados de conciencia no ordinarios y  es, la autodestrucción en vos,y en la gente en general, lo que me hacen volver al mundo y al mal humor. 

Al final mis palabras jamás tuvieron mucho alcance en tu psiquismo, ni fueron nunca tan protectoras ni movilizantes, como para que realmente  hicieras un cambio verdadero. Por eso ya no quiero que hablemos. Las cosas que te digo nunca llegan demasiado lejos, aunque digas que te hace bien hablar conmigo. Cuando te hablo, no sentís  lo que estás escuchando. Cuando te escribo, no sentís lo que estás leyendo.  

Me parece horrible que no puedas ver, que sos hermoso. 

Creo que hay una GRAN diferencia, entre salir de tus propios límites para poder entrar en conexión con el universo, y  lo que solamente es evadirte de la realidad, hasta que se te acaben los efectos...


Y ya sé, que no puedo transferirte lo que veo,  ni mucho menos tomar decisiones por vos. Pero ver que amás tanto el ambiente del arte y de la música, mientras no cuidás de tus propios dones creativos, ni  te dedicás a llevar un ritmo de vida relativamente sano, me deja el ánimo por el piso.

Es que aún viendo tu luz, sé que hay lugares que no tienen retorno y tengo miedo, pánico de que no pares con toda esta secuencia a tiempo. 

domingo, 8 de julio de 2012

Within You Without You (subtitulado español)

Arte de magia

La realidad últimamente se  puso tan áspera,  tan jodidamente vacía y agotadora, que  por instinto, me dejé  llevar hasta tu cama.

Hay un montón de suposiciones que siempre me resistí a tener en cuenta. Se supone que debo evitar ser  yo misma. Se supone que debo delinearme excesivamente los ojos para ocultar su  brillo propio, o para que no se me note la ausencia de luz en la mirada.  Se supone que  soy puro impulso, cada vez que simplemente estoy siendo espontanea.  Y además, parece que sólo por formar parte del mundo, debo actuar como si me gustara la violenta forma en la que funciona.  Y este forcejeo entre lo que soy y lo que No soy, me agobia. 


  Por eso, sin maquillaje, me entrego a vos, te muestro desnuda mi alma y esa sinceridad con la que te abrazo, es tan extrema, tan desbordante, que me relaja dejar que la energía fluya. 

Entonces, cada vez que nuestros signos de fuego se entrecruzan, no me importa cuánto dure nuestra intimidad.

Prefiero algo bueno y fugaz, que algo malo y permanente.

 Prefiero que dure, lo que por arte de magia tenga durar.