jueves, 31 de mayo de 2012

Tercer ojo

Si respeto infinito a la gente bisexual [no estoy diciendo promiscua, estoy diciendo bisexual] tanto como respeto a quienes tienen parejas con una diferencia de edad importante, es porque se manejan buscando el amor dentro de una persona, no en un sexo, el amor dentro de un alma, no en una cantidad de años. Es porque miran solamente hacia el fondo del otro, en lugar de quedarse mirando a los costados.

Saben que todo lo demás es accesorio, es decir, entienden, piensan, que antes de tener un nombre junto a un apellido o una fecha de nacimiento en un documento,  que antes de tener un color de piel en el cuerpo, o un determinado nivel de firmeza o flexibilidad en los músculos, lo que se tiene, es, un cúmulo de sentimientos, comprimidos, apretujados en un frasco físico. Saben  que alguien, antes de ser hombre o mujer, es un ser humano, una vibración en la voz, que produce efectos; una profundidad en los ojos, que  transmite algo; un ser, lleno de invisibles huellas digitales de su corazón. 

Hacen lo que hacen, porque tienen perfectamente claro, que en este mundo caótico, a veces nos pasamos POR AL LADO, casi SIN VERNOS, que estamos taaan cerca, pero al mismo tiempo, taaan lejos, que nos perdemos la posibilidad de llegar a un conocimiento verdadero, de las vidas que tocamos. Por eso, destruyen en su mundo interno todo lo insustancial, lo destructivo. Por eso no admiten ningún tipo de configuración mental en su psiquismo, se liberan de adentro hacia afuera, de afuera hacia adentro, hacen lo que sienten, se dejan ser lo que son,  sin pedir disculpas por ese motivo, ya que no tienen por qué hacerlo, nadie puede distorsionar  sus emociones, sus gustos. Abren su tercer ojo, para valorar mucho más  la luz y el sonido, de todo aquello, que tienen a su alrededor. 


miércoles, 30 de mayo de 2012

Programaciones automáticas

Antes de  dejar la tele prendida, de ponerme a mirar como una autómata esa pantalla, prefiero poner a funcionar un lavarropas. Si se trata de quedarme contemplando algún tipo de programación automática, en la televisión  hay una concatenación de imagenes, en las que algo completamente apagado y descolorido, adquiere entidad, se enciende, se llena de energía, se llena de presencia. En cambio, dentro del lavarropas, la suciedad se disuelve en el agua, desaparece, se evapora, se va.  Y yo lo único que quiero, es que se vaya...
Dicen que no vivo en conexión con la realidad, que  a pesar de que "debería hacerlo", no me relaciono con las "noticias del mundo". Pero yo creo que no es que esté "desconectada de lo que pasa", sino que me afecta tanto, que gustaría estar haciendo cosas para cambiar la secuencia, en lugar de quedarme viendo cómo todo se está yendo irreversiblemente a la mierda, sólo para tener algo que decir en una reunión social,  cuando a mí no me jode quedarme callada. Además ¿qué es esto? ¿la dictadura de la "actualidad"? ¿por qué "tengo que", estar al tanto de "todo", si realmente no tengo ganas, si explorando determinados asuntos, no estaría siendo sincera conmigo misma,  sincera con lo que me atrapa de la vida? Es como esperar que en la calle, todos los que vamos caminando con auriculares puestos, fuéramos escuchando la misma música,  pretender estar en  una misma frecuencia o sintonía existencial.  Aunque ame profundamente la idea de "unificar conciencias", ¿por qué tengo que estar pendiente de lo que no quiero analizar o hablar como si comulgara con algún partido político, si  no me interesa la política, o si estoy, vibro en otro canal?

Ayer le dije a él que lo extraño mucho, que siempre me pregunto por qué no me lo cruzo ni siquiera en un bondi, que cuando lo conocí para mí fue conocer a Alguien con mayúscula, le dije cosas que tenía atragantadas hace un año y sé perfectamente que no se lo hubiera dicho nunca,  si hubiera estado haciendo zapping o si hubiera estado viendo una una película repetida.


lunes, 28 de mayo de 2012

Nicotina

Ella se vuelve caminando un poco tarde hasta su casa, no es que no lo haga nunca, de hecho, ama la noche para caminar sola, le encanta apreciar la resonancia de sus propios pasos, aunque algunas veces sus amigos logren hacerla preocupar "por las cosas que pasan" y entonces, pida que alguien vaya unas cuadras con ella, no vaya a ser que tengan razón, aunque siempre tienda a creer que la gente es un poco fatalista, a veces teme que no sean exageraciones del resto, todo esa insistencia  acerca de que tendría que cuidarse un poco más. Pero esta vez, acaba de salir de un departamento ajeno,  de buscar con desesperación la ropa con la que entró, de rastraer en el piso, la indumentaria que llevaba puesta antes de entrar, de haberla dejado desperdigada por todas partes, para después vestirse  apurada mirando la hora, antes de salirse de una cama desconocida. Acaba de bajar el ascensor en silencio, desalineada y con mucha cara de cansada,  de destruída. Capaz que por eso se siente desencajada, rara, quizás expuesta, aunque no se cruce con nadie que la conozca. Piensa que aunque realmente no crea  haber hecho algo que esté bien ni mal,  por alguna misteriosa razón de ser, se pregunta por qué se acuerda de esas noches de verano en que [al igual  lo hacía casi todo el mundo], se ponía a fumar. Y cuando por fin consigue llegar hasta su cama,  aunque haya abandonado totalmente la nicotina, recuerda que alguien es adicto a una sustancia cuando, tiene la necesidad interna, de llenar un vacío existencial, entonces, ahí entiende perfectamente todo lo que le pasa.  Le sobreviene esa sensación de cuando ella se sentía vacía, de cuando le permitía a todo el humo que saliera de su boca, velarle la mirada, para impedirle ver con claridad. Está todo bien con esas sábanas limpias, está todo bien con sus dedos  haciendo sonar la guitarra como un buen baterista [llevando  los tiempos tan exactos como un relojito] y está todo bien, con hacer cosas que están mal. El tema es el vacío, la nada, lo que agota pero no llena, aunque es tan poco jugado, que tampoco lastima.  Pero ella es tan respetuosa de la espiritualidad, que le cuesta horrores, olvidarse de que lo que tiene delante de sí, es a una persona, un ser humano con necesidades  e inquietudes mentales, le cuesta no preguntarle cómo está, porque sus objetos sexuales, difícilmente pueden ser tratados como objetos para ella. No le interesa tener un novio, pero sí le interesa, sentirse parcialmente segura, de estar compartiendo un fragmento de vida con un buen tipo, nada menos, nada más;  tener en claro que no se encama con un sorete,  porque eso sí, que la haría mierda y se pondría tan triste, estaría tan decepcionada de sí misma, que de la angustia, volvería a fumar para no ver, con todo lo que aborrece esa idea. 

Antes de asimilar esa verdad, lo que prefiere mil veces más, es seguir caminando sola, sentirse sana.


domingo, 27 de mayo de 2012

Esa compleja simplicidad


Y mientras yo  me quedo acá, evitando hacer  ruidos en tu casa, sin hacerte ninguna manifestación de afecto ni de rechazo, siendo poco expresiva, lo hago, pero no  por una  falta de interés, ni nada que se le parezca. Me parece mucho más cariñoso, al menos de mi parte, no estar siendo siempre cariñosa ni ponerme, demasiado a la vista. Es que no entiendo, esa necesidad inmanejable de expresar apegos y dependencias, en lugar de cada uno, volverse un lugar de paz, tanto para sí mismo, como para los demás.  Y teniendo en cuenta, la rutina diaria, la dinámica con la que todo se maneja, sólo espero que te relajes, que seas fuckin vos,  que te animes a decir  lo que realmente pensás, en lugar de hacer y hablar, lo que está de moda decir, lo que está de moda  mostrar. 
No pretendo desayunar con vos a la mañana, quedarme a dormir en tu cama, saber qué hay en tu heladera, preguntarte a base de qué te alimentás, ni quiero conocer a tu familia o a la gente con la que  frecuentás estar,  sólo me atrae ver en qué camino sentís  una verdadera comodidad, así como también,  quiero no abandonar la costumbre de mirarte a los ojos mientras me hablás de algo que  [al menos relativamente] te importa, escuchar las voces que hablan en tu cabeza y que te guían o las voces que hacen que te pierdas. Y sinceramente, no quiero indagar qué es lo que opina de vos, la mayoría de la gente, aunque pueda decirse que te conozcan, ni quiero prestarle atención a qué dirían de tu psiquismo, todas las perspectivas psicológicas que proliferan, yo quiero saber cuál es tu punto de vista, escuchar qué tenés para decir  vos,  desde tu  propio registro, desde tu historia personal y no escucharte solamente cuando hablás, sinó escuchar lo que tus actitudes gritan, lo que en vos dice mucho más que una charla cotidiana, y cuando me decís algo, poder hacerme consciente de cada palabra, de la carga que tiene para vos cada una de ellas, lograr meterme adentro de lo que decís,  y no limitarme a escuchar sonidos, sino también escuchar lo que pasa en mí, cuando te siento cerca.

Mi compromiso con las cosas de este mundo, no consiste en firmar un papel,  ni en ponerme un anillo, ni en encajar con el resto de los objetos, ni de las personas. Lo único que quiero es aprender a escuchar.

Escuchar, esa  compleja simplicidad, que me hace sentir conectada con el universo, conectada con la vida, conectada con la tierra.


Pero ya viste como funciona el sistema, después, dicen que yo, no me comprometo con nada.  

jueves, 24 de mayo de 2012

Cuarto oscuro

Y justo cuando yo estaba creyendo totalmente que si nadie me escribe a determinadas horas, es sólo porque nadie piensa en mí a las 2  de la mañana, justo cuando estaba convencida de eso, llega tu mensaje a mi celular a esa hora, demostrándome otra cosa. Por alguna extraña razón de ser, agrupás palabras de una manera linda  "Te quiero. Hablar con vos me revoluciona un poco jaja ", lo leí casi llegando a la cama y apoyé la cabeza en la almohada, tratando de  quedarme dormida enseguida, sin  formarme imágenes en la cabeza. No respondo, aunque revolución es en sí, una de mis palabras preferidas. No es que no te crea, te conozco, mucho más de lo que vos pensás. Pero desde que nos empezamos a ver, sé perfectamente que estar con vos, sería de mi parte, un poco de necia y otro poco, de contrabando, que tu corazón suele estar en otra y ser de otra, y sé también que no me gusta robar, ni tengo la intención de forzar historias. No te enojes, si aprendí a establecer con vos tanta distancia, realmente cada vez que aparecés, no lo puedo evitar, porque  sé perfectamente que a veces, lo que me hace muy bien, también me puede hacer muy mal. Me conformo con escucharte cantar, o tocar la guitarra ... La verdad, es que tu integridad me atraviesa y que cada vez que te subo el ánimo, no se trata, de lo que vos decís, no es que yo sea "una re mina", sino que me encanta, verte brillar y sentirte vibrar bien,  moviéndote hacia arriba, porque tu luz es tan poderosa, tan fuerte, que me levanta. Entonces, cada tanto, ésta costumbre que tengo, de recordarte lo mucho que valés, aunque no te quieras dar cuenta, es algo bastante egoísta. ¿No viste que cuando vos estás bien, también le hacés bien a los demás? 

Explicame si tengo que seguir sacándole fotos a tu alma, hasta que te veas. 

Decime, cuántas veces tengo, que meterme en un cuarto oscuro, para revelar?


miércoles, 23 de mayo de 2012

El mandala de tu vida

Hay días que tu voz suena rasposa, que se escucha algo triste o apagada (como si necesitaras un tarro de miel en la garganta).
Hay días que te maquillás los ojos, pero que escondés la mirada. 
Hay días que darlo todo te agota, porque cuando sentís que no alcanza,  realmente no te llena. 
 De a ratos, ponerle cierto tipo de expectativas a las personas (y a las cosas) te desarma (y es humano, es normal)
Pero cualquiera que ve un cuadro pintado por vos, incluso un cuadro sin terminar, sabe que tenés manos de seda, una suavidad infinita y demasiado, demasiado color en el aura, como para parar de brillar.
Hay días que te olvidás por completo de tu misión decorativa,  que perdés de vista, tu estar acá  para poner más bonito este mundo jodido, en los que te olvidás de reciclar la basura con tus artes plásticas. Hay días donde olvidás tu verdadero ser,  una mensajera mística, espacios en donde  no tenés ni la menor idea de tus funciones visionarias y mágicas. 
Y el viaje se complica, algunos choques te lastiman de adentro hacia afuera, pero pase lo que pase, tu luz te levanta y te empuja a seguir  hacia adelante, con firmeza y flexibilidad, dibujando, pintando con acrílicos y mucha, muchísima seguridad interna, el mandala de tu vida. 

lunes, 21 de mayo de 2012

domingo, 20 de mayo de 2012

Bailando arriba del dolor

 No siempre, pero cada tanto, mis pensamientos, están dándole demasiadas vueltas violentas a un mismo asunto,  tantas vueltas que me mareo y necesito aire puro, para aclarar la mente un poco, para darme cuenta del nivel de irrelevancia de lo que me pasa a mí,  frente a lo  inmenso, enigmático e inabarcable del cosmos.  Entonces, frente a un mar, o frente a un río, ceso de intentar describir sentimientos, paro de buscar descripciones del mundo, muevo el cuerpo en rotación, en círculos, lo dejo ir de adentro hacia afuera, moviéndose en espiral, chocándose contra el aire plateado, lo dejo, me dejo a mí, sintiendo el roce metálico, con todas las células entrando en trance,  bailando arriba del dolor, porque el dolor, siempre está abajo de la ropa, pero latiendo. Entonces, desarmo el llanto adentro de una canción, danzando con todo lo  que tengo, mientras el sonido del silencio masajea, calma, mi sistema nervioso y me descontracturo.  
Y ahí tengo el súbito  recuerdo de que una mujer puede parir hijos, pero también puede parir poemas,  entonces empiezo a dejarlos venir, desde lo más profundo de mí, formando gradualmente su pequeño cuerpo adentro del mío,  manteniéndome en contacto directo con la vibración del piso, con la inspiración que no se apaga en los conflictos,  sintiéndolo moverse en  mi estomago, hasta que  por fin sale de mí,  llorando a gritos, porque en principio, realmente nada ni nadie quieren del todo, venir al mundo. Pero el proceso de la vida es tan necesario y chocante, que yo lo espero con los brazos abiertos,  hundiendo los pies en la tierra o en la arena mojada, para relajarlos.   

sábado, 19 de mayo de 2012

Flores de cactus

De nuevo esa sensación vieja,  pero que conozco perfecto, ese movimiento raro en la boca del estómago, como si el aire recorriera dentro de mi cuerpo, una cantidad inabarcable de espacios vacíos; o como si me faltara algo en el interior. El recuerdo invasivo de mi cara inflamada  en el espejo del baño. La imagen imborrable de mi cara después de  llorar, durante al menos una hora, sentada en el inodoro, fundida en de un ataque de llanto. Él, de viaje, incomunicado, extraviado, perdido, moviéndose como barrilete sin hilo,  carente de rumbo. La gente diciéndome que mi enojo era irracional, que yo por un lado ni lo llamaba por teléfono, pero por otro parecía molesta, que se notaba que estaba muy enojada con él por algo, aunque evitara hacer comentarios al respecto. Acordarme de mi nerviosismo al salir de la farmacia, con esa bolsita de cartón en la mano, esperar que no haya nadie en casa y sacarme la duda que me estaba trastornando, mientras el flaco pensaba en aprender a hacer casitas de adobe a cambio de un dinero o en conseguir algún trabajo en atención al público y mientras me mandaba mails plasmando cosas que sonaban lindo pero que en el fondo,  no tenían nada de sólido, mails dando a entender que estaba todo bárbaro entre nosotros, cuando desde  hacía un buen rato antes de irse, estaba todo como el orto.  Volver a conciliar el sueño, volver a dormir en paz después del resultado del test,  sentirme positiva sólo después de ver el negativo. Plantearme el por qué me sentí así ante la falsa alarma, el por qué me trajo tanta angustia  una des-regularización en mi organismo, el por qué me  afectó tanto. El problema no era ni hubiera sido tener un hijo, o no hubiera sido tan conflictivo como con quién tenerlo, el problema era, que el único  padre posible, no se hacía cargo de nada, de nadie, ni  siquiera de sí mismo. Esa fue para mí, la drástica forma de aceptar, lo que era más que obvio, no teníamos que seguir juntos por ningún motivo, yo estaba con él sólo por una inercia de movimiento. Por eso, cuando  me atosigan con que es "re lindo chico", cuando plantean la posibilidad de "volver" sin exigencias de ningún tipo, cuando me dicen que por favor entienda que todo lo que pasó "no lo hizo de jodido".. .me parece que si bien lo entiendo totalmente, habría que pensar un poco en todo lo que  realmente implica sostener una pareja antes de hablar del asunto,  porque una relación implica remar de a dos, hacer fuerza para el mismo lado, procurar hacerle bien al otro  y que cada tanto, podemos ver, que  cuando una persona buena hace  cosas jodidas, no por eso, dejan de hacer daño ni de generar dolor. Entonces siento que no es "taaan lindo" como dicen, aunque yo sepa que es cierto,  aunque yo admita que es un bombón. Y el parámetro de belleza me resulta cada vez más berreta y subjetivo. Lo palpo en un simple hecho,  lo único que espero de un hombre, es que sea hombre,  para ser madre ya tendré mis propios hijos. 
No todo en el vacío es malo. Por eso prefiero este tipo de vaciamiento, soltar sus flores de cactus y quedarme con los rayos de sol en el abdomen, en lugar de dejar que, un montón de situaciones evitables, me perforen por dentro.  



miércoles, 16 de mayo de 2012

Evasiones artísticas

Te vi mil veces componiendo cosas en tu departamento, llenándote de cables e instrumentos alrededor.
 Te vi pidiéndome que haga garabatos presionando las teclas de tu órgano, cuando estabas tocando el bajo, mientras te respondía que mejor me dejaras seguir tranquila, leyendo La Odisea de Homero, que pronto tenía un parcial de Cultura Clásica, que estaba al horno. 
Te vi haciendo delante mío mezclas, ensambles, fusiones, agrupando sonidos y ejecutando arreglos, con fuerza, con inspiración.
 Te vi, preparando  minuciosamente la música que te habían pedido para una obra de teatro. 
Te vi llevando una relación conmigo, te vi, a pesar de ser con todo el mundo antisocial y cerrado,  abrirte a mí en un tiempo record,  te vi abriéndote como una flor y decirme que te abrías porque yo no soy (como) todo el mundo. 
Te vi sonreírme sin ganas, después quedarte  callado y abrazarme en silencio,dejándome escuchar el ritmo de tu respiración entrecortada, y pude sentirte inhalar profundo y exhalar angustiado, reprimiendo el llanto,   mientras yo intentaba subirte ese ánimo depresivo, ese  ánimo que casi siempre tenías por los subsuelos, porque sabía que  llorar, fue algo que hiciste tanto, pero tanto de chico, que ya estabas podrido de hacerlo 
Te vi diciéndome que no era el momento para estar juntos, te vi bajar rápidamente los brazos, enunciando pretextos livianos, en lugar de decirme motivos sólidos.
Te vi alejándote de mi, para seguir escapándote de vos.
Te vi enseñandome un montón,  aunque mientras lo hacías, ninguno de los dos  realmente supiera que lo estabas haciendo, ni mucho menos qué era lo que me estabas enseñando, porque ni yo estaba receptiva a aprender, ni vos tenías intenciones de ser mi maestro.
Aún así, unos cuántos meses después, recapitulando nuestro tiempo juntos,  hice muchas distinciones en mi psiquismo. Por ejemplo, comprendí que si tu arte en lugar de sacarte el peso que tenés adentro le da más dimensión, entonces tu obra no hace mucho más que retroalimentar dolor. Comprendí que si tu arte no sana, entonces es un hábito enfermo; que si tu arte es destructivo, en el fondo, sabés muy bien que no sos artístico ni creativo, aunque tengas una sensibilidad enorme y un impecable buen gusto, porque aún así no encontraste la manera de manejar tu don,  o porque no sabés  expandir tu brillo  ni mucho menos llevar luz al resto. Comprendí que la música,  como cualquier otro camino que se tome o como cualquier otro trabajo, puede ser un medio para salir del mundo o para estar adentro del mismo, y también comprendí que yo quiero estar adentro, porque todo lo que hacemos, siempre puede ser una evasión de la realidad, pero a la vez, un seguir patinando siempre sobre lo mismo, un conformismo patético; o muy por el contrario, puede ser una manera de implicarte en la vida y de transformar algo.
Hoy llueve con todo, está lloviendo a cántaros y el cielo está tan opaco, como solías estarlo cuando te despertabas torcido, cruzado, de pésimo humor, contagiándome a mí  todas tus injustificadas caras de orto.  Comprendí que el artista es un restaurador de sí mismo y de los otros, que vos, aunque podías ser alguien genial, aunque tenías todo el potencial para ser un sol, eras solamente un  pobre tipo, lleno de talento. Y esa fue la primera vez que dejé de tenerte  una total y completa admiración. 

lunes, 14 de mayo de 2012

Relajado

Poner las cosas en su lugar correcto
Ir  desordenándolo todo, pero con buen gusto

Re-volcar, volverme a volcar hacia tu mundo interno
Re-vertir, de nuevo vertir, mis estados de conciencia, en los tuyos
Aunque para conseguirlo, aunque para movilizarte por dentro, tenga que moverme desde el sentido del tacto,  aquietándote en un abrazo.


Empezar el día ventilando el espacio,  mientras  que las tostadas se queman en la cocina,  pero no te afecta ni un poco que hayan quedado de color negro ni  tener que rasparlas con un cuchillo


Demostrarte que quiero verte así, relajado, como realmente sos, mucho más seguido


Admitir que, cuando estás de buen humor, sos :
Fluido
Transmutador
Luminoso

 que a eso me refiero, cuando digo que sos multifacético


                                                                 ( y que te quiero mucho )






sábado, 12 de mayo de 2012

Los talleres de sanación no sanan


Cuando te preguntan cómo andás, respondés siempre lo mismo, que " todo bien", que con aquel asunto complicado ya lo tenés todo resuelto, todo "completamente" superado, y lo hacés con tanta, pero tanta convicción que casi nadie nota que estás mintiéndo-te, que seguís patinando internamente arriba del mismo barro. Y el colchón es el único lugar donde dejás ser espontáneo a  tu llanto reprimido, donde nadie viene a hacerte preguntas chismosas y por eso, dejás caer el peso de tu cuerpo ahí, relajando todos los músculos. El día te ofrece demasiados momentos para mostrarse entero, mientras se está destruído,  así que te desmoronás como esperando que el viento barra lo malo, que aleje eso que el tiempo te hizo pedazos. Mientras, ese estado de inmovilidad física genera un efecto inverso de movilización total en tu  estado anímico, quedándote quieta para seguir  viajando hacia tu ser verdadero.  El fin de semana descansás de ese mundo que a veces,  se torna muy metiche, muy invasivo y/o violento,  renovás energías y juntás muchas, muchas fuerzas,  porque no tenés dificultades para comunicarte con tu gato, que vibra en la intuición y  te mejora mágicamente el humor, como si te hechizara el departamento.

Y cuando tus seres queridos te insisten con que cuentes cómo va tu duelo y hables de eso, que lo desembales un poco, en lugar de hacer meditación a diario, sabés muy bien que aunque en ocasiones te digan que el ruido les altera los nervios, en realidad lo que no se bancan es el silencio, que  su sonido es demasiado profundo para ellos y que seguir hablando del pasado, buscando respuestas afuera de uno, a veces es una forma de sostener e incluso de aumentar, el nivel de confusión.  Por eso, cuando parece que escapás de algunas charlas y de ver a otros, aunque puedan decirte cosas que suenen lindo, pero quizás proyectando algo que no sea muy cierto;  cuando parece que estás huyendo, lo que  hacés es perseguirte a vos y tratar de no perderte en el resto. Y cada vez que te bombardean con información  de todo tipo, llegándote de todos lados, recordás que los talleres de sanación no sanan y que los métodos de curación no curan, sino los distintos receptores que se te activen internamente frente a cada estímulo. 

jueves, 10 de mayo de 2012

miércoles, 9 de mayo de 2012

Shock gráfico


Me escribe el músico, recibo un shock gráfico, visual. "Hola,". Me desconcierta esa coma, la siento rara... Intuyo cierta intención o necesidad de decirme alguna expresión reprimida. Entonces le pregunto cómo está. Me contesta con un introductorio "tenemos que hablar", me dice que se comunica sólo para pedirme que NO escriba más sobre nosotros, creyendo fundamentar algo con un 'porque "todo esto es una mierda" y por último sentencia "no puedo confiar en vos ya, sabés que esto no me hace bien, que me hace mal leerte y escribís igual. No tengo la culpa de no poder hacer música allá, por no adjetivar la movida cultural que tiene Viedma'.
Le pregunté si me estaba hablando en serio o si era una joda, me dijo que me estaba diciendo lo que realmente pensaba, como si decir eso implicara haber "pensado", tuve que releer la conversación por lo menos 5 veces más.  Jáaaa yo tampoco confío en mí, está muy bien que vos tampoco lo hagas. Me parece que afirmar "esto es mi privacidad, no tienen por qué enterarse de mí otras personas" es solamente una  evasiva. Considero que "esta mierda", esto que rotulás así, es una parte de tu vida, también que la privacidad sigue siendo lo que es, aunque uno hable [escriba] sobre ella, sigue siendo íntimo, solamente uno es quien tiene el más perfectamente detallado y minucioso registro interno de su vida. Por eso apagué la computadora,  después de empapar las teclas. Quiero utilizar este medio para decir, si estás una vez más ahí,  porque no te hace bien leerme...pero me leés igual..., que a mí no me hizo muy bien que te vayas, la diferencia es que yo no te pedí que te quedaras acá, como vos estás pidiéndome que no escriba. Y sí, estuve agrupando palabras que vibran mal, pero yo no puedo escribir algo desconectado de lo que me pasa. La diferencia es que cada vez que golpeo el teclado de la máquina es sólo para sanar, para hacer descarga, para transpirar palabras que nunca diría, mientras vos golpeás el teclado del piano para no acordarte que cuando llegués a la cama,  vas a sacarte la ropa, preguntándote por qué tenés que dejar de lado tantas situaciones que te importan. 
Y vos  hablabas de una rítmica, de una musicalidad impecable en mi poesía,  pero al final no la entendiste nunca.

O no sabés bailar.

martes, 8 de mayo de 2012

Estabilidad

Sé que cuando tiro piedras al canal, es que hace mucho que no viajo, que lo hago porque extraño el río, el mar. Entonces me conformo con ese agua ahí, podrida,contaminada, con escuchar el ruido que hacen al caer  cada una de ellas. Sé que tantos edificios, tanto asfalto me saturan la cabeza pero también sé que por ahora no me iría a vivir a otro lado, que no me gustaría. Y cuando me quedo leyendo un libro, que para otros es una pérdida de tiempo estar leyendo, estar quieta, sé que  leo desde una in-quietud metafísica, aunque me vean acostada, y que el tiempo no se pierde, sino que se usa. Sé qué tengo claro mi parte oscura, mejor que la de cualquiera, por eso la tengo mucho en cuenta cada vez que abro la boca. Sé que cuando creo que nadie me lee, siento que nadie me mira, aunque yo no escriba para buscarme en la mirada ajena . Sé que me pone de buen humor escuchar música, la gente bien pensada, la meditación, hacer yoga y las personas que vibran en una frecuencia intensiva, las personas que se encienden cuando hacen algo que les gusta, como si cada vez que lo hicieran se purificaran. Sé que cuando las papas queman, soy mucho más decida de lo que suelo creer de mí misma y que  duermo cuando tengo sueño y como cuando tengo hambre, no cuando el reloj me dice que lo haga. Sé que si me alejo de algunas situaciones y/o relaciones no es porque tenga un conflicto ni  porque tenga en sí,  algún mínimo interés en ser agresiva, sino porque siento que  en el fondo de mí,  dejan un montón de nada.  Sé que me muevo hacia lo que me completa, hacia lo que me imanta, hacia lo que me estimula, sin intelectualizar la  dinámica. Sé que a veces miro a los demás como si fuera de otro planeta, pero que en realidad me gusta no sentirme del todo cómoda. Sé que para mí, hay una enorme confusión en cuánto a ser una buena persona, en tanto vibrar amor y paz todo el puto día. Sé que a veces, en un mundo inestable, desestabilizarse y ver todo dado vuelta, es tener estabilidad. 




viernes, 4 de mayo de 2012

Ni siquiera La Biblia es Biblia



 No pertenezco a ninguna religión porque soy [o intento ser] una  persona religiosa, porque me gusta re-ligar.  De ahí que la expresión "persecución religiosa" me parezca, de por sí, una terrible mentira. Por eso, paso de los planteos budistas a textos chamánicos y de éstos, a filosofías hinduistas y de ahí, a las parábolas cristianas.Y de la misma forma, que cuando me preguntan qué filosofo me gusta más, respondo que no tengo preferencias, que de casi todos los que leo, hay ideas que me encantan y otras que detesto tanto que me malhumoran, también cuando de religiones se trata, les respondo que "estudio" implica no reproducir literalmente lo que se lee, sino cerrar muchos libros con la mente llena de preguntas,  ya que ni siquiera La Biblia es Biblia.  Creo que es exactamente por eso, que estudiar, es -lo mejor y lo peor- que te puede pasar. Te empuja a ser tu propia creación, a seleccionar qué entra y qué sale de tu cabeza, de qué manera te contamina o te purifica, hasta qué punto te configura. Si bien, creo en comprometerme con lo que creo, en la importancia de tomar un compromiso con una creencia, en el seguimiento de una serie de principios de base espiritual, también  creo que eso, solamente tiene que contribuir a estar en un estado de armonía y no en guerra con los demás.   
Si pasé años enteros en transición interna, fue investigando respetuosamente cada planteo que se me presentara, que me llamara la atención o no entendiera. Y lejos de contestar o mirar mal a un evangelista que me golpea la puerta de casa a la hora de la siesta,  siéndole totalmente sincera respecto de mis intenciones, tiempo y ganas de escucharlo hablar, no puedo ni quiero, dejar de creer ni de aceptar, que seguramente ese tipo ahí parado delante de mí, tenga algo tan interesante y valioso para decir [me], como cualquier otra persona. Por cual,  lo mínimo que merece de mí, es que le abra la puerta con amabilidad . Entonces, así como cuando soy interrumpida mientras estoy "meditando",  no reacciono a las puteadas ni me enojo, sino que abro los ojos con una sonrisa,  no puedo decir que estoy dando clases de yoga, pero que el resto de las técnicas de sanación sean más ni menos terapéuticas, porque de hacerlo, me alejaría de la doctrina de la Unidad, o porque el límite de mi sabiduría, es la sabiduría misma y  también porque las cuestiones que nos diferencian, no son las que más importan, sino las cuestiones que nos igualan, porque son las más profundas. Eso, es lo que, al menos para mí, implica el todos somos uno, que nada de lo que me [o te] agrada hacer, sentir, pensar cambia el fondo de lo que soy [o sos] y eso lo tengo tan, pero tan claro, que nunca me siento confundida ni sola. Nadie escapa a estar dentro de una búsqueda.  Y yo sé muy bien hacia dónde quiero ir,  aunque a veces haga mi camino yendo más rápido, otras yendo más lento y otras parando a pensar [o recuperar fuerzas], pero siempre convencida de unir, siempre recordando que mi función es "entrelazar". 



Limitaciones pasajeras

Y decidí viajar sola, o sin él.
Preferi a las amistades y la familia.
Preferí abrazarme a lo que menos duele. 

Quise solamente quedarme con situaciones, objetos y gente que me ayuden en el camino de aprendizaje 
y no me di cuenta de que esa reflexión, ya implicaba un entendimiento nuevo, o al menos diferente.

Es que acá debajo de todas estas actitudes alegres hay un montón de heridas cocidas con hilos muy fuertes. Pero aún así, si alguien rasga mucho de la costura, quizás pueda romperse y no sé, realmente no sé, cuánto tiempo pueda estar yo re-armándome, porque cuando lloro con fuerza se me despegan todos los parches y  la tristeza, cuando se mete profundo en los músculos de mi cara, es indibujable. 

Su madre me dijo que yo le hacía bien, pero hay una diferencia enorme entre querer a alguien y  ayudarlo a crecer,  no es posible hacerle bien a alguien que te  que te destruye...  Una cosa es que te escondas de tus problemas en un abrazo y otra, que abraces para poder afrontar lo que viene, para florecer.


Todo lo que hice, el hecho de irme, fue nada más que para poder mirar desde arriba, para no insistir con expectativas alejadas de lo que existe, para no lastimarme con posibilidades inconcebibles, para no desgastar mi mente, para no hacer pasar mis emociones por transiciones inútiles. Para tener una perspectiva policéntrica, para ver las cosas desde puntos de vista múltiples. Por eso me fui, para no dejar de ver la luz que hay en cada ser, dejándome atrapar por las limitaciones pasajeras, temporales que todo el mundo tiene...





Y porque además, si yo fuera taaan luminosa, tan enérgica, si yo fuera tan talentosa y dulce,  como él  tenía la puta costumbre de decirme siempre, me parece que no hubiera sentido tanto miedo de que sus actitudes me apaguen. Pero no tengo el poder del sol, mi brillo está condicionado por los ambientes.