domingo, 20 de diciembre de 2009

No se adapta

Todo se subsume, cada vez menos es lo que interesa la nimiedad de lo personal, el: "si te va bien, si te va mal". Cada día nada significa lo que los demás proyectan en mi persona, exceptuando que yo me aferre a eso, que yo me sostenga de la mirada externa, que yo me crea lo que se representan. Además pueden estar tan alejadas de la realidad las personas emitiendo juicios de valor que dan naúseas o ganas de llorar con toda la furia. Por otro lado, si soy tan maleable respecto de lo que me atrae, de lo que me gusta, quedan tan pocas partes que me pertenezcan en forma pura, que lo radical para mi vida puede ser sólo lo que puedo nombrar, lo que puedo pensar, lo que puedo hablar, lo que puedo armar. La siempre posible discusión innecesaria seguirá dando vueltas hasta que me harte de vanalizar la palabra, de indignarme o de mandar personas camino a la mierda, o hasta que comprenda el por qué de algunas cosas que hasta ahora no me cierran. Pero no creo en la objetividad como salida de laboratorio.No creo en las definiciones absolutas. Se hable de alguien (de mí, de quien sea) por cosas buenas o malas: el agujero existencial, el vacío interno no se llena de sonrisas acartonadas, el hueco interno no lo tapa nada que se pueda materializar. Nadie puede decirte qué sos. Uno no se adapta al mundo nunca.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Lo que se puede o no, articular

Me levanté de la cama con una molestia en pies y manos, que fue extendiéndose con distinta tonalidad en todo mi cuerpo, brazos, piernas, dando aspecto de tener la piel incinerada. No es que me considere superficial, de hecho no trabajo con mi estética, pero no deja de ser incomodo mirar las fotocopias que tengo que estudiar con la mente en: cuándo se me irán estas nuevas figuras. Primer diagnóstico: todo va a estar bien, tomá difenhidramina,es sólo una alergía nerviosa. Acto seguido a la salida de ese hospital municipal: intento de estar en calma suspendido por un dolor desgarrador en la garganta. Pasamos a otro escenario de hospital, me dicen que tengo una infección tan importante que los antibióticos ya no sirven de nada. Me recuestan sobre una camilla, me inyectan penicilina espesa como la madre que la fabrica. Me indican tener que seguir bajo atención médica, hacer reposo 30 días. Pero pienso: "tengo que hacer demasiadas cosas", respiro profundo (lejos de ser una erudita), medito: tengo que encontrar la forma de estudiar esas materias, aunque sea lo último que haga, tengo que encontrar la manera de no perder la dignidad. No puedo ser estricta para hacer un pre-plan ni si quiera con respecto a las cosas que me interesan de mi vida. Nadie puede zafar de ese lugar de imposibilidad de manipulación cósmica, del frío o del calor que hace acá. Nadie puede delinear a su gusto los planetas. Sólo se puede tener un punto de referencia: "lo que uno ama". Pero hay que dejar tambien espacio para que las cosas puedan circular. La vida tiene vida propia.Es esto, algo que la mente humana puede o no, articular.